La situación del lobo en Iberia

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La situación actual del lobo en la Península ibérica

Hasta el s.XIX el lobo se distribuía por toda la Península Ibérica. La persecución continuada llevó a la especie a la desaparición total en múltiples zonas. A fines del s.XIX, venenos, cepos, batidas, extracción de camadas y quemas en zonas de reproducción por parte de los ganaderos les llevó al borde del exterminio y fueron desapareciendo de la Península Ibérica: diferentes sierras, serranías, cordilleras y regiones enteras veían desaparecer sus últimos lobos. En los años 70 del s.XX la población de lobos ibéricos llegó a su mínimo histórico pasando por un cuello de botella genético y disgregándose en parte.

Fue el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente quien consiguió hacer desaparecer las Juntas de Extinción que la Administración española tenía operativas para perseguir al lobo hasta su total desaparición y consiguió también una primera protección dentro de la Ley de Caza que les dio otro respiro, la prohibición del uso de venenos y la sensibilización de gran parte de la población a través del conocimiento de la realidad del lobo. Esto, unido al abandono del campo y, consecuentemente, a la menor intensidad en la persecución, llevó a una recuperación parcial de las poblaciones de lobo y de su distribución. Pero aquél cuello de botella genético por el que el lobo pasó en los años 70 resultó en una pérdida irreparable de variabilidad genética que hoy día está pasando factura a la especie pues la pérdida hoy de un solo ejemplar es irreparable y un paso más hacia la extinción a largo plazo. Y la persecución del lobo continúa y en este momento se ha recrudecido.

¿Expansión del lobo?

Es frecuente escuchar hoy día que los lobos se están expandiendo y recuperan territorios perdidos. En la ultima década no existe evidencia científica de un aumento de lobos sino, más bien, un estancamiento con tendencia al declive.

La aparición de ejemplares en lugares donde llevaban tiempo sin verse es debido a la dispersión de ejemplares jóvenes de algunas poblaciones de lobos a menudo a causa de las graves alteraciones provocadas por la actividad humana en los ecosistemas y, desde luego, no por una sobrecarga de ejemplares. De hecho, muchos de estos individuos pierden toda conexión con sus grupos familiares originales y con otros grupos, por lo que quedan en aislamiento, con todo lo que esto conlleva para la especie.

Desde luego, jamás podrá el lobo recuperar los territorios que antaño ocupó por la destrucción de la inmensa mayoría de los hábitats originales, y para conservar la especie deberíamos intentar facilitar su regreso a ciertas zonas y promover así la conexión entre poblaciones separadas. Por mucho que algunas pequeñas zonas muy concretas vuelvan a ver, afortunadamente, al lobo en sus ecosistemas, una simple vista del mapa de distribución actual en comparación con el de hace unas décadas, deja claro que la tantas veces mencionada “expansión” del lobo es una quimera. La población portuguesa de lobo es la misma que la española pero en Portugal se considera en constante desaparición y, siendo la misma población, en España se considera en constante expansión. Además, es significativo que lobos de otros países en los que se considera “especie amenazada” sean capaces de atravesar fronteras, como el caso del lobo aparecido en Dinamarca o del lobo que desde Eslovenia llegó a Austria atravesando 4 países. Los lobos españoles no van más allá del País Vasco por el este ni más allá de Salamanca por el sur; estos son sus “agujeros negros”.

¿Cuál es la mayor amenaza para nuestros lobos?

La denostada imagen que los ganaderos tienen del lobo es el mayor problema para la especie, siendo la caza la que produce mayor mortalidad. El porcentaje de mortalidad furtiva o ilegal es abrumador y se calcula que elimina anualmente casi la mitad de la población de lobo y esta es la explicación de su estancamiento e incluso declive poblacional. A este terrible problema se debe sumar la persecución legal o legalizada en batidas y recechos, el uso indiscriminado e ilegal de venenos y las muertes accidentales por atropello, que no se suelen tener en cuenta a la hora de valorar la mortalidad en la especie.

No es comprensible que una especie cuyos efectivos son comparables a los de otras como el águila imperial ibérica -considerada como “muy amenazada”- sea aún perseguida con saña y considerada especie cinegética en la mayor parte de su área de distribución en vez de trabajar firmemente en su conservación.

La explicación de la existencia de persecución legal o legalizada proviene de intereses políticos bajo presión del sector ganadero.

¿Es el lobo un problema real para la ganadería?

La incidencia real al ganado es distinta a la que muestran los datos oficiales. Se estima que un buen porcentaje de las reclamaciones son falsas. En todo caso, y sin tener eso en cuenta, la conflictividad del lobo con la ganadería se trata con excesivo alarmismo en proporción a otros asuntos o a daños provocados por otras especies. De nuevo son intereses políticos, ganaderos, periodísticos, alimentados por la leyenda cultural milenaria que persigue al lobo y que tanto daño hace a su imagen.

Se llega incluso a afirmar que los daños por lobo influyen en la viabilidad de la ganadería extensiva, pero la realidad es otra: el lobo afecta tan solo al 0,5% de la cabaña ganadera en zonas de lobo y el declive de la ganadería se produce tanto en zonas de lobo como en zonas donde no se producen daños o no existen lobos, e incluso en las últimas este declive es más acusado. Por tanto, el declive de la ganadería no está relacionado con la presencia de lobo sino con las exigencias del mercado. En las zonas con mayores daños, el porcentaje de ganado afectado no supera nunca el 1% de la cabaña ganadera y el gasto que esto supone es irrisorio para las Administraciones e ínfimo en comparación con la cantidad que percibe la ganadería en subvenciones y más aún si se compara con la Renta Agraria Ganadera. El conservar al lobo en España supone un gasto, en este sentido, absolutamente insignificante, equiparable al de 300 metros de AVE, apenas unos céntimos anuales por contribuyente.

En todo caso, las muertes por accidentes fortuitos y enfermedades del ganado son mucho más numerosas que las que el lobo produce. El lobo es solamente una cabeza de turco -que a las Administraciones responsables les viene estupendamente- para ocultar el verdadero problema de la ganadería que son las exigencias del mercado globalizado.

¿Qué protección legal tiene el lobo y qué está pasando?

Existen tres Planes de Gestión del lobo actualmente en Asturias, Galicia y Castilla-León. Sólo es considerado “En peligro” en Portugal, donde se le protege por Ley, pero en el noroeste de España, a pesar de compartir la misma población, se le considera “Casi amenazado” y se le sigue cazando. Castilla y León considera al lobo como especie de caza al norte del río Duero y como especie protegida al sur de dicho río. Pero la Junta de Castilla y León pretende conseguir que el lobo sea especie cinegética también al sur del Duero donde, de todas formas, se siguen matando legalmente con permisos constantes.

En las Reservas de Caza las muertes de lobo son abrumantes y silenciadas, muriendo cada año decenas de ejemplares sin que nadie se entere. Ávila pretende que la provincia sea considerada “libre de lobos” en pleno s.XXI.

Asturias no considera al lobo especie cinegética pero permite persistentes batidas. Actualmente, el Principado está en pie de guerra contra el lobo e incluso se está persiguiendo duramente a la especie en el Parque Nacional de Picos de Europa, donde su protección debería ser prioritaria por encima de cualquier uso. Picos de Europa es EL ÚNICO PARQUE NACIONAL DEL MUNDO en el que se realizan controles del lobo o de un gran predador. Muchos concejos de Asturias tienen permiso legal de eliminar cualquier lobo que sea detectado. Son auténticas zonas de exclusión para el lobo. Todas las medidas se toman sin tener en cuenta el Plan de Gestión del Lobo. Y en Sierra Morena la población de lobo se considera en “Peligro Crítico”, que es realmente como está.

¿Qué soluciones hay?

En este momento estamos luchando duramente por conseguir, por un lado, mejorar la percepción del lobo mostrando su importancia en los ecosistemas y la realidad del conflicto y, por otro, tratando de que los ganaderos sean conscientes de que están siendo objeto de la manipulación premeditada de quienes usan al lobo para distraerles del verdadero problema del sector ganadero.

Deben mejorarse las leyes de protección, modificarse y aplicarse firme y consecuentemente los Planes de Gestión, perseguirse duramente el furtivismo y también conseguir que las propias Administraciones dejen de incumplir sus propias leyes y las europeas. Se debe realizar un estudio serio y consensuado de la situación actual de la especie y de la realidad de la problemática.

Tratamos de conseguir que los ganaderos mejoren sus sistemas de prevención o apliquen sistemas de prevención reales y efectivos, pero además debería ser necesario que sólo quienes así lo hagan sean beneficiarios de ayudas o indemnizaciones. Y, por otro lado, tratamos de hallar puntos de encuentro de la conservación de la especie con la ganadería para que puedan coexistir, y que esta coexistencia resulte en un beneficio directo para el ganadero.

No cabe duda de que, dicho todo esto, los asuntos del lobo plantean las más grandes complejidades en la conservación de la naturaleza por la existencia de una inmensa maraña de conflictos sociales e intereses, pero esperamos que, con la ayuda de todos, podamos conseguir que el lobo siga siendo, para las generaciones futuras, el icono de lo salvaje y el emblema de una naturaleza aún viva en nuestra Península Ibérica.

 

Autor: David Nieto Maceín

(http://davidnietomacein.blogspot.com.es/)

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