La leyenda de los hombres delfines Selknam

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Los delfines han llamado la atención de numerosas culturas. Quizás debido a ese anhelo que tenemos de dominar un medio tan ajeno a nosotros, como es el mar. Quizás, debido a las emociones que nos despierta el comportamiento de los delfines con relaciones sociales tan parecidas, en algunos casos, a la de los humanos nos seduce a imaginarlos como seres emparentados con nosotros.

Muchas culturas han incorporado leyendas que intentan justificar con su folclore las semejanzas tan marcadas que existen entre humanos y delfines.

Este es el caso de los Selknam, que han vivido en directo contacto con el mar y que tienen una leyenda sobre los hombres delfines.

¿Quienes son los Selknam?

Los Selknam u Ona eran una tribu de sur de América, que vivían en tierra de fuego entre Argentina y Chile, habitando la isla Grande de tierra de Fuego, con un contacto directo con el mar. Eran pescadores, recolectores capaces de sobrevivir a condiciones muy adversas con inviernos muy duros y recursos alimenticios muy reducidos. Los primeros intentos de establecer colonias por los Españoles, para controlar el paso y el comercio por el estrecho de Magallanes fueron un fracaso y atestiguan que las condiciones necesarias para vivir allí eran mucho más duras de lo esperado. Al final del siglo XIX, los intereses económicos de los colonos y la llegada de numerosas enfermedades infecciosas acabaron con la mayoría de los integrantes de esta etnia, que junto con el mestizaje desplazaron o anularon la mayorías de las tradiciones y estilos de vida de estos pobladores.

Hay documentos que confirman la existencia de persecuciones sangrientas a los indios por los colonos, que trataron a los indígenas tan cruelmente como se trataban a las alimañas en el pasado.

Ya no queda ningún superviviente Selknam que haya conocido la vida nómada, y el conocimiento nativo de su idioma y sus tradiciones se espera que desaparezca a lo largo de este siglo. El Censo Nacional de Población de 2010 en Argentina reveló la existencia de 2761 personas que se autoreconocieron como descendientes de onas en todo el país, pero sólo menos de 300 en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur”.

En este documental podéis obtener una breve crónica del pueblo selknam con información sobre la historia reciente, vida y tradición de los onas.

Os contamos una versión libre de esta leyenda…

LA LEYENDA DE LOS HOMBRES DELFÍN

Desde esta atalaya puedes observar la inmensidad del mar, cómo la olas acarician el arenal de la bahía, el viento peina con delicadeza las dunas y el sol del atardecer baña de azahar el horizonte.

-Abuela, es muy bonito- dijo la niña-. Me gusta que me hayas traído hasta aquí.

Pero…- ¿que es aquello que se mueve allí adentro, junto aquellas rocas?-

-¡Son delfines!, ¡nuestros antepasados!, ¡mira como saltan! – exclamó la anciana Ona.

-¿antepasados…? – repitió sorprendida la muchacha.

-¿no te he contado nunca esa historia? – dijo la abuela.- Escucha, te gustará conocer esta historia

Hace mucho, mucho tiempo, nuestro antepasados vivieron en las proximidades de esta gran bahía, eran unos grandes pescadores y decían que eran capaces de bucear en busca de las hermosas perlas que existían en las profundidades del mar, otros se dedicaban más a la caza, como éramos nómadas íbamos cambiando cada cierto tiempo de lugar.

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Un día sucedió algo muy extraño, el cielo rugió, se oscureció y la tierra retumbó y se estremeció como nunca antes había ocurrido. Cada vez el rugido era más fuerte y la gente no sabía que hacer, algunas familias decían que había que huir de allí hacia el interior, otros decían que había que adentrarse en el mar, mientras que otros pensaban que no era necesario hacer nada, que sólo era una tormenta y se pasaría en unas horas.

Algunos de ellos, como los de la familia de los Kréèn decidieron que lo mejor sería adentrarse en el mar, pero uno de ellos no sabía nadar y tenía mucho miedo. Él quería quedarse en tierra firme como harían otros muchos del poblado. Pero sus familiares insistieron y casi, casi le obligaron a sumergirse en el mar. A pesar de que no sabía nadar bien, entre todos le ayudaron una y otra vez, y poco a poco aprendió a mantenerse y manejarse bien entre las olas.

Pero el rugido de la tormenta se hizo casi insoportable y de repente el mar se fue retirando y alejando de la bahía, al poco tiempo una inmensa ola blanca del tamaño de una montaña se alzó enfrente del poblado y en unos segundos engulló al poblado del mismo modo que un pez se come un pedazo de pan.

Los Kréèn pudieron verlo desde el mar y sintieron tanta tristeza que decidieron no volver nunca más a tierra firme,  transformándose en delfines que ahora saltan todos juguetones entre las olas del mar. Viven en manadas para poder ayudarse entre ellos, y muchas veces si un buen pescador o navegante cae a el mar, los delfines intentan ayudarlo, en recuerdo por no haber podido ayudar a sus antepasados.

Esto es una versión libre de la leyenda puede consultar otra versiones en las siguientes referencias o en este vídeo:

Wilbert,J. 1975 “The story of the dolphins” en : The Folk Literature of the Selknam Indians. Martin Gusinde´s Collection of Selkman Narratives. Los Angeles; UCLA Latin American Center Publication. University of California.

Prada Samper, J.M. 1995 Mitos, cuentos y leyendas de los cinco continentes. Editorial Juventud. Barcelona.

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  Jota Blanco

@biodiversal

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