LOS DELFINES QUE COMPARTEN ÁREAS ESTABLECEN HORARIO DE USO

dolphin-1333986-web

La variedad, plasticidad y flexibilidad del comportamiento social son características clave en las sociedades de especies con conducta social compleja. La plasticidad del comportamiento es filogenéticamente adaptativa en estas especies y permite que la conducta pueda ser adaptada a las experiencias individuales. Es decir, que en cuestiones de comportamiento social, estas especies tienen una capacidad innata para regular y readaptar sus patrones de conducta a diferentes situaciones sociales a medida que chequean las respuestas del entorno social.

Ha llegado a mis manos el resultado de un estudio sobre comportamientos sociales de los delfines mulares (Tursiops truncatus) del norte del mar Adriático, concretamente del Golfo de Trieste, en la costa de Eslovenia, que me parece interesante comentar aquí, desde La Isla de los Delfines. Los investigadores han estado nueve años (desde febrero de 2003 a septiembre de 2011) utilizando fotoidentificación y observando el comportamiento de una población de delfines mulares de unos 40 a 100 individuos, descubriendo una estrategia social desconocida en cetáceos e incluso en mamíferos.

dolphins-1395649_web

Normalmente, la composición de los grupos de delfines mulares se describen como de fisión-fusión, que cambia frecuentemente, pero la estructura social varía mucho entre las distintas poblaciones y no puede generalizarse mucho con estas especies socialmente tan complejas, como se ha podido demostrar. Así, los delfines mulares de Florida presentan segregación sexual por edades, formando los machos alianzas pareadas, las hembras grupos más numerosos y los grupos de cría y juveniles grupos más reducidos. En Shark Bay, Australia, los machos forman alianzas jerárquicas. En Nueva Zelanda se les reporta formando grupos de sexo mixto con fuertes asociaciones entre individuos y entre sexos.

 

800px-Bottlenose_dolphin_with_young_WebLos delfines del estudio estaban divididos en dos grupos principales (A y B) de 19 y 13 individuos respectivamente, con asociaciones fuertes, y otro grupo menor (C) de 6 individuos, con asociaciones mucho más débiles, temporalmente inestables; todos de sexos mixtos (es decir, no se evidenciaron alianzas de machos como se ve en otras ocasiones). Los delfines de los dos grupos grandes, A y B, se vieron en grupos de hasta 45 individuos, pero evitaron el contacto durante la alimentación con el otro grupo, y sólo tuvieron cuatro encuentros entre ellos y en estas pocas interacciones sólo algún o algunos ejemplares de un grupo interactuaron con los del otro. Los delfines del grupo C se vieron habitualmente en grupos de 2 o 3 individuos o solos, a veces junto a delfines transitorios, y sólo ocasionalmente interactuaron con los dos grupos grandes. En este grupo C no existían vínculos fuertes de ningún tipo.

Estos grupos A y B estaban, no obstante, de alguna forma interconectados a través de varios individuos que actuaban como agentes sociales que podían mantener la cohesión de la población y así prevenir el aislamiento completo de unos grupos con otros.

Posiblemente, como sucede con las orcas, tengan estos agentes sociales una enorme influencia en la conexión de la población que, de otro modo, acabarían separándose culturalmente y genéticamente hasta derivar incluso en especies diferentes (caso de las orcas). Los grupos grandes parecían tener una “unidad de primer nivel” y otros individuos en otros niveles que se unían a ellos en una suerte de sistema de varios niveles sociales (similar a los elefantes africanos) en el que los grupos se pueden subdividir y fusionar según las condiciones del medio.

trawler-1057583-web

Lo interesante -como diría Mario Morcillo- es que los dos grupos sociales más grandes se superponen espacialmente pero no temporalmente, usando la misma área de alimentación pero en diferentes momentos del día. El grupo A seguía a los pesqueros de arrastre de la Bahía de Trieste, que faenan allí durante todo el año en busca de especies demersales o de anchoas y sardinas, dependiendo del tipo de arrastrero. Siguieron más a los pesqueros pelágicos que buscan especies demersales. En cambio, el grupo B nunca se asoció con los barcos. Ambos grupos se alimentaban en la misma zona pero rara vez coincidían. El grupo A se movía por la zona durante la mañana y el grupo B a últimas horas de la tarde. Ya ha habido otros investigadores que han documentado grupos de delfines que dividen las aguas donde cazan, como en Escocia, pero esta es la primera vez que se ve que comparten el mismo área pero se reparten el tiempo de forma que establecen unos horarios de uso territorial. De esta forma podrían estar disminuyendo posibles encuentros hostiles o competencia directa por el alimento, aunque esto aún no ha sido demostrado. Este patrón no fue mostrado por el grupo C.

Consideraron el que, si los movimientos del grupo A estuvieran asociados a los arrastreros, pudieran estar utilizando esa área justamente en las horas en las que estos están faenando, lo que podría explicar el patrón. Pero los arrastreros faenan todo el día e incluso, los de fondo, también por las noches, y el grupo A no seguía siempre a los barcos y usaba regularmente áreas de pesqueros incluso cuando estos no estaban, sin ninguna diferencia en cuanto a la composición de los grupos. Además, en el área central del estudio no faenaron los arrastreros por lo que el patrón de uso de área estudiado no se debía a la interacción con los barcos.

Es la primera vez que se ve que comparten el mismo área pero se reparten el tiempo de forma que establecen unos horarios de uso territorial.

En Australia los delfines mulares formaban dos comunidades; una asociada a los arrastreros y la otra no. Al cerrar esa pesquería, los delfines reestructuraron su red social. En ese caso parece que su composición social pudo estar no sólo influenciada sino quizás inducida por la pesca. En aquél caso se alimentaban de los descartes pero los del Adriático siguen a los arrastreros faenando, parece que alimentándose detrás de la red. De todos modos, aquí se relacionó con las diferencias de uso temporales y no espaciales, y en esto no hubo relación alguna con las pesquerías. En 2012 se cerró la pesca de arrastre en tándem y no cambiaron los patrones temporales ni las asociaciones entre los delfines; sí el grupo A aumentó sus interacciones con los arrastreros de fondo.

Genov, T., Centrih, T., Kotnjek, P., & Hace, A. (2019). Behavioural and temporal partitioning of dolphin social groups in the northern Adriatic Sea. Marine Biology, 166(1), 11.

David Nieto Maceín, especialista en comportamiento animal

 

David Nieto Maceín

www.anagef.blogspot.com

www.etologiatoday.blogspot.com

Deja un comentario